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No me lo creí. Pero se las di igual. Cómo las flores de Bach le cambiaron la vida a mi perro, y de paso la mía

No me lo creí. Pero se las di igual. Cómo las flores de Bach le cambiaron la vida a mi perro, y de paso la mía

Voy a contarte algo que nunca me imaginé decir.

Hubo un momento en mi vida en que yo tampoco creía en esto.

No en las flores de Bach. No en la medicina de las plantas. No en que algo tan sutil, tan invisible, pudiera cambiar el comportamiento de un perro en tres días.

Y sin embargo, eso fue exactamente lo que pasó.

Pandemia, un cachorro tímido y una hermana con flores

Era el comienzo de la pandemia. Yo acababa de adoptar a Biniyam... mi segundo perro, el que llegó sin que yo lo eligiera conscientemente, el que simplemente apareció en mi vida.

Era un cachorro súper tímido. En el parque le pegaban, lo intimidaban, lo pasaban a llevar. Y él se dejaba. Se achicaba. Evitaba. Era doloroso verlo porque yo sabía que había algo más en él — pero no lograba salir.

Se lo conté a Jose Veterinaria.. mi hermana que estaba estudiando terapia floral y emociones en perros. Y ella, sin mucho preámbulo, me pasó un frasquito. Flores de Bach personalizadas para Biniyam.

Mi reacción interna fue honesta: meh.

No me lo creí. Pero tampoco tenía nada que perder. Así que se las di.

No voy a exagerar esto porque no necesito hacerlo. Los hechos solos son suficientemente sorprendentes.

A los tres días, Biniyam cambió completamente.

Sacó personalidad. Paró los carros a los perros que lo molestaban — algo que nunca había hecho. Empezó a dirigir él sus propios paseos, a elegir hacia dónde ir, a moverse por el mundo con una seguridad que antes no existía. Y los comandos que llevaba semanas sin poder aprender los absorbió de golpe, como si algo se hubiera desbloqueado.

Fue tan radical que fui donde José y le dije, más confundida que convencida: "Tus flores realmente funcionan. O yo soy muy buena tutora. No sé."

En ese momento no tenía idea de nada de lo que hago hoy. No sabía que esto se convertiría en mi vida entera.

Y ella me respondió algo que se me quedó grabado para siempre:

"No subestimes a la medicina de las plantas. La naturaleza es más sabia que nosotros juntos."

Ese día algo se movió en mí.

Miré a Biniyam  que estaba siendo él, por fin siendo él  y pensé en todos los perros que en ese momento estaban encerrados por la pandemia. Asustados, desorientados, sobreestimulados o completamente aislados. Y nadie los estaba viendo realmente. Nadie estaba hablando de su mundo emocional.

Le dije a Jose: tenemos que hacer algo con esto.

Y nació lo que hoy es Bienestar Animal.

Honestamente, todavía no lo sé con certeza. Y creo que esa honestidad es importante.

No sé si fue la terapia floral sola. No sé si fue que al dárselas yo también cambié algo en cómo lo miraba, en cómo lo acompañaba. No sé si fue el momento, el vínculo, la combinación de todo.

Lo que sí sé es que Biniyam cambió radicalmente. Y que ese cambio me cambió a mí.

Me enseñó que hay formas de cuidar que van más allá de lo que podemos medir. Que la medicina de las plantas no compite con la ciencia — la complementa, la expande, la hace más humana. Que los perros tienen un mundo emocional complejo que responde a intervenciones sutiles de formas que todavía estamos aprendiendo a entender.

Y que a veces el mayor obstáculo para el bienestar de nuestros animales somos nosotros mismos.. nuestras creencias sobre qué funciona y qué no, antes de siquiera intentarlo.

Si estás leyendo esto con escepticismo, te entiendo perfectamente. Yo estuve exactamente ahí.

No te voy a pedir que creas. Te voy a pedir lo mismo que me pidió José a mí: que lo intentes. Con curiosidad, sin expectativas rígidas, con los ojos abiertos para observar lo que pasa.

Las flores de Bach actúan sobre el estado emocional del animal — miedos específicos, traumas, bloqueos conductuales, hipersensibilidad, inseguridad. No son un placebo ni una solución mágica. Son una herramienta que, cuando está bien indicada y personalizada, puede mover cosas que el entrenamiento solo no llega a tocar.

Porque a veces el problema no es que el perro no quiera aprender. Es que emocionalmente no está en condiciones de hacerlo todavía.

¿Tu perro está pasándola mal emocionalmente?

Estamos en Cyber hasta el miércoles. Si quieres saber qué flores podrían ayudar a tu perro específicamente — su historia, su personalidad, lo que está viviendo ahora — escríbenos. Te orientamos.

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